Nací rodeado de una artesanía que no se aprende en libros, sino en manos que heredaron técnicas ancestrales y una forma de ver el mundo. Crecí dentro de una cultura donde cada pieza hecha a mano tiene alma, donde el cuero, los tintes naturales y el tiempo se unen para dar vida a objetos que cuentan historias.
Sook nace de ese legado: de mi deseo de honrar la artesanía de mi tierra y compartirla con el lugar que hoy llamo hogar, Argentina.
Un puente entre dos mundos: la calidez de mis raíces y la creatividad viva de Buenos Aires.
Mi propósito es simple pero profundo: acercar piezas auténticas, éticas y hechas con paciencia, para que cada persona sienta no solo un producto, sino una historia, una energía, una continuidad cultural.
Gracias por ser parte del comienzo de este camino. Lo que traigo no es solo un objeto: es un pedacito de mi origen, compartido con alegría, respeto y gratitud hacia esta tierra que me recibió.